El curetaje o raspado y alisado radicular es un tratamiento que consiste en eliminar la placa bacteriana que se sitúa detrás de la encía y que va deteriorando el hueso que sujeta los dientes.
Dado que la encía recubre el hueso, si éste se pierde, la encía se retrae. Para realizar el tratamiento de forma correcta, hay que realizar un estudio previo, conocido como periodontograma, para medir la profundidad de las bacterias en las 4 caras de cada uno de los dientes. Así, antes de realizar el tratamiento, ya sabremos hasta cuantos milímetros tendremos que raspar para eliminar toda la placa bacteriana.
En función de la cantidad de bacterias que detectemos en el estudio, los curetajes se repartirán entre un total de 1 y 4 sesiones. El tratamiento se realizará bajo anestesia local y se utilizarán un ultrasonidos y unas curetas dentales, instrumentos que se irán alternando en función de la tipología de la placa y la profundidad en la que se encuentre.
La placa bacteriana que se sitúa en la superficie visible del diente y hasta los dos milímetros por debajo de la encía, la eliminamos a través de una higiene dental. Los curetajes los realizamos para eliminar la placa bacteriana que hay entre los dos y cinco milímetros de profundidad.
Para detectar si hay bacterias más abajo de los dos milímetros, será imprescindible acudir a una clínica donde el doctor o la higienista que lo atiendan tengan formación específica en encías y usen una sonda periodontal para detectarlas. En caso afirmativo, se derivará el paciente a la especialista en encías para que registre la profundidad de las bacterias a través del periodontograma, y para que posteriormente se puedan limpiar de forma guiada con la realización de los curetajes necesarios.
OPINIÓN PERSONAL
Es un tratamiento normalmente indoloro, efectivo y duradero y necesario para mantener la salud bucodental en perfecto estado y evitar las consecuencias de la periodontitis.



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